Los propietarios de las gradas en los edificios vecinos tienen un contrato con los Cachorros para entregarle el 17% de sus ingresos brutos hasta 2023. (Getty)

CHICAGO -- El enfrentamiento entre los Cachorros de Chicago y los propietarios de las gradas colocadas en los edificios vecinos al Wrigley Field tendrá un nuevo episodio en ayuntamiento de la ciudad.

El jueves el equipo presentará su proyecto de renovación a la comisión de sitios históricos, que es mayor que el aprobado por la ciudad el año pasado --y que en sí ya era un desafío a los propietarios de las gradas. Los propietarios de esas localidades se oponen a la propuesta porque dicen que destruirá lo que ellos necesitan para la supervivencia de su negocio: la vista del campo.

La comisión, que debe aprobar la propuesta porque Wrigley es una referencia histórica de la ciudad, debe votar el jueves, lo que permitirá que el concejo tenga la última palabra.

Los Cachorros quieren poner en práctica un ambicioso plan de renovación para el estadio que tiene una antigüedad de 100 años, a un costo de 500 millones de dólares, aprobado el año pasado. Ahora el equipo quiere que a la pantalla gigante, ya aprobada, se sume otra y cuatro grandes anuncios que se colocarían en los jardines, cada uno de 60 metros cuadrados (650 pies cuadrados). El equipo también quiere ampliar las gradas superiores, colocar más asientos junto a las líneas que delimitan el campo y colocar postes de luz en el jardín.

El equipo también quiere pasar los bullpens de las líneas que delimitan el campo a colocarlos debajo de las gradas.

Los Cachorros dicen que están dispuestos a hacer una renovación de menor escala si los propietarios de los edificios vecinos prometen por hacer demandas judiciales pero hicieron el nuevo plan porque nunca recibieron esa promesa.

"La amenaza de demandas era muy real, así que decidimos que si nos iban a demandar por colocar dos anuncios más, creímos que estábamos en nuestro derecho de seguir con la propuesta original", dijo el vocero del equipo Julian Green. Agregó que no importa que los propietarios de los edificios dijeran recientemente que retirarán su amenaza de demandar si el club se queda con el plan menos ambicioso ya aprobado por la ciudad.

Los propietarios de las gradas en los edificios vecinos tienen un contrato con el club para entregarle el 17% de sus ingresos brutos hasta 2023. Uno dijo que él y los otros propietarios amenazaron con demandar porque creían que era la única opción para evitar que los Cachorros afectaran sus negocios.