Carlton Fisk

BOSTON -- Antes del miércoles, la última vez que se había celebrado un Juego 6 de la Serie Mundial en el Fenway Park fue el 21 de octubre de 1975, un día inolvidable en la "Nación Medias Rojas" y para la fanaticada del béisbol en sentido general.

Esa noche, luego de tres días de retraso por lluvias, el equipo de Boston por fin se enfrentó a los Rojos de Cincinnati con la tarea de empatar la serie a tres victorias por bando.

Después de una maratónica lucha de dos "pesos pesados" de Grandes Ligas, Cartlon Fisk dio jonrón de oro en el cierre del duodécimo inning frente a Pat Darcy-batazo que dio en el poste de foul del jardín izquierdo-que mantuvo con vida a los bostonianos y obligó un séptimo juego de la serie al día siguiente.

El miércoles, previo al Juego 6 de la Serie Munidal del 2013 entre los Medias Rojas y los Cardenales, el ex receptor Fisk realizó el lanzamiento de honor junto a su compañero de batería en Boston durante muchos años, el derecho cubano Luis Tiant.

Fisk, elegido al Salón de la Fama de Cooperstown en el 2000, recordó con cariño aquella noche otoñal de 1975.

"Fue un gran juego", dijo el "Pudge" original, ya que Fisk tuvo dicho apodo antes del cátcher boricua Iván Rodríguez. "Estuvimos arriba y abajo, luego empatamos y por poco ganamos en el noveno".

Una imagen clásica en los anales de los grandes momentos de Series Mundiales es la de Fisk, luego de dar el batazo, tratando de "empujar" el batazo hacia territorio bueno con unos gestos con las manos. Cuando la pelota chocó con el poste de cuadrangular, explotó el público del Fenway Park.

El miércoles, Fisk contó lo que le pasaba por la mente antes de batear en esa entrada número 12 frente al relevo de los Rojos.

"Estaba hablando con Freddy (Fred Lynn, Novato del Año y Jugador Más Valioso de la Americana en 1975) en el círculo de espera", relató. "A lo mejor tenía buena karma, buenos pensamientos o algo. Dije, 'Freddy, voy a dar un batazo que va a chocar con la pared. Empújame'.

"Entonces, él me dijo, 'Me parece muy bien'. Y después de dos pitcheos de mi turno, la bola le dio al poste. Cuando conecté el batazo sabía que tenía la altura suficiente y sabía que tenía la distancia, pero no sabía si iba a seguir en territorio bueno. Fue bastante dulce ver que así fue".

Fisk estaba en los primeros años de una carrera de 24 temporadas que lo llevaría a 11 Juegos de Estrellas, el premio al Novato del Año de 1972, un Guante de Oro y tres Bates de Plata con los Medias Rojas y los Medias Blancas.

El oriundo de la región de Nueva Inglaterra se retiró en 1993 como el receptor de más cuadrangulares en la historia de la Gran Carpa con 351 y de más partidos detrás del plato con 2,226. Esos récords posteriormente fueron quebrados por Mike Piazza y precisamente Rodríguez, respectivamente.

Llegando a esa Serie Mundial del 75, los Medias Rojas habían sorprendido a muchos al barrer la Serie de Campeonato de la Liga Americana, destronando a los tricampeones Atléticos.

Los monarcas de la Liga Nacional, los Rojos, contaban con nombres de la talla de los Salón de la Fama Pete Rose, Johnny Bench, Joe Morgan y el cubano Tany Pérez, además del venezolano David Concepción, George Foster y Ken Griffey padre-entre muchos otros. Esa "Gran Maquinaria Roja" venía de ganar 108 encuentros en la campaña regular y era el favorito frente a Boston, pero cinco de los siete partidos de la serie se decidieron por una carrera-incluyendo los Juegos 6 y 7 aquí.

"Al principio de la serie, era la Gran Maquinaria Roja vs. los Pequeños Muchachos de Beantown", recordó Fisk. "Se suponía que íbamos a ser arrollados en cuatro o cinco juegos, pero pensé que competimos bien y teníamos tanto talento como ellos".

Al día siguiente del famoso cuadrangular, Fisk y los Medias Rojas perdieron un Juego 7 bien apretado por 4-3 cuando Morgan empujó la carrera decisiva en el noveno inning.

Pero casi 40 años después de eso-sobre todo con dos victorias de Serie Mundial la década pasada que han suavizado el dolor de la derrota final del 75-es el Juego 6 de aquel Clásico de Otoño que se recuerda por estos lados.

"Yo digo, '¿Quién era ese joven?'", comentó Fisk al hablar de lo que piensa cuando ve la repetición del batazo. "Ojalá hubiera sido 10 años después de eso, para uno haber podido apreciar completamente el camino que se requiere para llegar a ese punto.

"Pero no me canso de verlo".

Y en la Nación Medias Rojas, nadie se cansa de revivirlo.