Josh Hamilton.

TEMPE, Arizona - Antes de su primer juego contra los Rangers el jueves, a Josh Hamilton se le pidió que enviara un mensaje a los fanáticos de Texas, donde jugará el jardinero con su nuevo equipo, los Angelinos, en dos semanas.

"Los aplausos siempre son buenos", dijo Hamilton. "Pero digo algo-llévense del corazón. Nunca se pueden equivocar así."

Cuando Hamilton vuelva al Rangers Ballpark el 5 de abril, se espera que los fanáticos de Texas-que vienen der ver al estelar sufrir un bajón en su bateo en la segunda mitad del 2012, firmar con un rival divisional y luego decir que el área de Dallas-Ft. Worth no es "una verdadera ciudad beisbolera"-no le den una bienvenida muy cálida que digamos.

El jueves, Hamilton saboreó un poco de lo que puede venir en dos semanas. En un juego de pretemporada en Surprise, Arizona vs. los Rangers, hubo abucheos esporádicos en el estadio, sede de los entrenamientos de los texanos.

"Fue extraño. Lo fue", dijo Hamilton, luego de irse de 3-1 con un jonrón en la derrota de los Angelinos por 10-9. "Fue bueno jugar este partido. Ayudó el hecho de ver a los muchachos antes del juego, hablar con ellos. Hemos tenido bastante historial."

El cuadrangular de Hamilton fue frente a Derek Lowe y siguió un bambinazo del dominicano Albert Pujols.

"Me encantó Texas mientras estuve allí", dijo Hamilton. "Vivo en Texas. Texas es mi hogar. Los fanáticos se portaron muy bien conmigo en mi tiempo allí. Ese era un capítulo nuevo en mi vida y ahora tengo otro capítulo nuevo."

Los cinco años de Hamilton en Texas incluyeron cinco Juegos de Estrellas consecutivos como titular y dos participaciones seguidas en la Serie Mundial. Con los Rangers tuvo .305 de promedio, con porcentaje de embasarse de .363 y slugging de .549.

Pero las cosas no terminaron muy bien. Hamilton bateó .259 con 86 ponches en 69 partidos en la segunda mitad del 2012, dejó caer un elevado crucial en el último choque de la temporada regular en Oakland y se fue de 4-0 en el juego del comodín contra los Orioles, para ponerle fin a una campaña en que Texas dejó escapar una ventaja de 5.0 juegos en la División Oeste de la Liga Americana.

"Cuando no ganamos, decíamos que volvíamos al día siguiente, y cuando ese día tampoco ganábamos, decíamos que lo haríamos la noche siguiente", expresó Hamilton. "Esos casos empezaron a acumularse."

Hamilton había dicho que le daría la primera oportunidad a los Rangers para firmarlo como agente libre. Texas anduvo algo lento en las negociaciones, entonces a mediados de diciembre el guardabosque fichó con los Angelinos por cinco años y US$125 millones.

Al principio de sus primeros entrenamientos con Los Angeles, Hamilton se metió en problemas con su fanaticada anterior al decir algo que es obvio para mucha gente-que el fútbol americano es el deporte predilecto en el área de Dallas-Ft. Worth, el denominado "Metroplex".

"Siento que decía la verdad", manifestó Hamilton. "He sido fanático de los Cowboys (equipo de Dallas en la NFL) toda mi vida. Mi papá vive en la Costa del Este. No teníamos un equipo en Carolina (del Norte), así que los Cowboys eran el 'Equipo de América'. Lo veo así aún.

"Los fans no llegaron tan rápido (al Rangers Ballpark). Pero fue divertido. Todo el mundo quiere a un ganador. Todo el mundo saldrá a ver a un ganador. La pasé muy bien allí."

Hamilton, quien llegó al viernes con promedio de .270 y par de jonrones en 14 partidos de la Liga del Cactus, dijo que mantiene el contacto con algunos de sus ex compañeros en los Rangers a través de mensajes de texto "de vez en cuando, pero en realidad no tanto". Hamilton les dio abrazos a David Murphy y al dominicano Nelson Cruz antes del juego del jueves. No tuvo la oportunidad de conversar con el manager de Texas, Ron Washington, pero sí le saludó al quitársele la gorra en el círculo de espera.

"Es un amigo", dijo Washingon acerca de Hamilton. "Si lo veo en el terreno, sí le saludo. Pero no pienso en Josh Hamilton. Es un Angelino de Anaheim."

Varios jugadores de los Angelinos han especulado si Hamilton escuchará más abucheos que aplausos en Arlington, Texas cuando vuelva al Rangers Ballpark.

"Me abuchearon cuando jugué allí", dijo Hamilton, "entonces, ¿por qué no me abuchearían cuando esté allí y jugando por los Angelinos? No me va a doler, porque no puedo pensar en eso.

"La gente que me abuchee no tiene esa relación conmigo a nivel personal, no me entiende con ese tipo de relación."