No se enfoquen en el dinero. Eso confundirá las cosas. Si los Dodgers no se van a preocupar por eso, ¿por qué hacerlo nosotros?

Vamos a ver solamente la parte del béisbol. ¿Serán los Dodgers mejores que los Gigantes ahora?

Tal vez no. Pero analizaremos eso más adelante.

Bueno, ¿serán lo suficientemente buenos como para superar a los Cardenales o los Bravos para conseguir uno de los dos comodines de la Liga Nacional? Sí, probablemente sí.

Los Dodgers no adquirieron al mexicano Adrián González, Josh Beckett y Carl Crawford sólo para clasificar vía un comodín. Recuerden que hicieron otro movimiento de impacto el mes pasado al hacer un canje por el dominicano Hanley Ramírez.

Pero si terminan llegando a la Serie Mundial este año, a nadie le importará cómo lo hicieron.

Aquí está el problema: Los Gigantes son muy buen equipo. Hasta que veamos cómo se darán las cosas, San Francisco sigue siendo el favorito para ganar el Oeste de la Liga nacional, aun sin el quisqueyano Melky Cabrera. Con el boricua Angel Pagán, ya tienen un catalizador en el tope del orden de bateo.

El gerente general de los Gigantes, Brian Sabean, acertó al adquirir al venezolano Marco Scutaro. Además, el compatriota de Scutaro, Pablo Sandoval, se ha visto muy bien al bate luego de salir de la lista de lesionados.

Son un poco extraños los equipos de béisbol, compuestos de un poquito de esto y un poquito de aquello. Se trata de hacer que encajen las diferentes piezas y de poner a los jugadores en el mejor ambiente para triunfar. En este momento, las cosas les están saliendo muy bien a los Gigantes.

Una vez se ausentó Cabrera, era importante que San Francisco ganara algunos juegos, para saber que podían seguir adelante sin el dominicano.

Los Gigantes llevan 7-3 desde que se anunció la suspensión de Cabrera por dopaje, promediando cerca de cinco carreras por juego. La semana pasada, la rotación abridora de San Francisco permitió apenas dos carreras en 20.2 innings durante una barrida propinada a los Dodgers en Los Angeles.

El trío de Matt Cain, Madison Bumgarner y Ryan Vogelsong es tan bueno como cualquier otro 1-2-3. Tim Lincecum se ha visto mejor en sus últimas cinco aperturas; si el derecho termina fuerte, es difícil imaginar a San Francisco dejando ir la cima.

Mientras tanto, los Dodgers aún tienen algunos problemas. La lesión en el codo de Chad Billingsley podría tener graves consecuencias. Si el derecho se ausenta por mucho tiempo, Los Angeles necesitará que Beckett lance como el Beckett de sus mejores tiempos.

González es el mayor nombre del cambio con Boston, pero Beckett es quien podría decidir el Oeste de la Liga Nacional.

Beckett es el jugador que llegó a simbolizar todo lo malo que ocurrió en los predios de los Medias Rojas. Fue parte del colapso del año pasado, y ganó solamente una de sus últimas 13 aperturas por los Patirrojos, con efectividad de 5.77.

Sin embargo, el diestro sólo tiene 32 años y podría beneficiarse de un cambio de ambiente. Estará con un coach de pitcheo, Rick Honeycutt, que ha experimentado de todo un poco tanto en el rol de lanzador como en el de instructor. Honeycutt tiene el don de decir y hacer justamente lo indicado. A Beckett le caerá muy bien.

Se puede decir lo mismo sobre el manager de los Dodgers, Don Mattingly, quien ha creado un excelente ambiente en el dugout de los azules. Mattingly sólo pide que sus peloteros den un máximo esfuerzo y que respeten el juego.

A Beckett también le encantará formar parte de una rotación con Kershaw, un lanzador que es pensativo, competitivo y motivado para trabajar sin descanso con el fin de seguir mejorando.

Beckett le restó importancia a los abucheos en el Fenway Park de Boston, diciendo que no le hacía caso a eso. Escuchará aplausos en Los Angeles, tirando sus juegos como local en uno de los escenarios más bonitos de Grandes Ligas.

Este cambio podría ser lo mejor que le ha pasado a Beckett en su carrera. No se sorprendan si lanza bien en los Dodgers.

Tal vez se pueda decir lo mismo sobre González. Sólo tiene 30 años y claramente pasó trabajo en algunos momentos ante el estrés y el drama que siempre rodeó a los Medias Rojas en esta temporada. Disminuyeron sus números de poder también, así que el toletero podría beneficiarse de un lineup que incluye a Matt Kemp, Ramírez y Andre Ethier.

Con los Bravos en medio de una mini mala racha y unos Cardenales que han carecido de consistencia, parece que hay muchas posibilidades para los Dodgers en uno de los comodines. No hay forma de saber cómo encajarán las nuevas piezas en los Dodgers, pero sin dudas el equipo mejoró con las nuevas adiciones.

En cuanto al Oeste de la Nacional, los Dodgers y los Gigantes chocarán seis veces más este año, incluyendo los últimos tres juegos de la temporada en el Dodger Stadium.

Si tenemos suerte, habrá algo en juego durante esos partidos. Es mejor el béisbol cuando tanto los Gigantes como los Dodgers son buenos equipos. Los Angeles no va a la Serie Mundial en 24 años. Pero después de par de temporadas bajo el radar, el equipo azul está en boca de todos. Eso se siente como algo correcto.